15 mayo 2007

Fechas y celebraciones


De un tiempo a esta parte, no había evento ciclístico que me perdiese. Era todo un
socialité de los ciclistas, me había convertido en un verdadero canapé. Estaba en todas. Pero sin duda uno de los eventos más top a los que he asistido ha sido la celebración del gran Día de la Tierra. Todos los anuncios hacían referencia a una gran celebración, cicletada incluida, con auspiciadores y el nombre del gobierno dando vuelta, junto a múltiples organizaciones de ciclistas.
Llegado el día presentí que se aguaba la fiesta. No es que no hubiese ánimo, sino que literalmente se iba a aguar, ya que el cielo estaba negro y la lluvia se veía venir. El lugar de reunión era la Plaza Ñuñoa para llegar más tarde al Parque Bustamante. El recorrido estaba establecido, sin embargo, un grupo revolucionario de nalgas sensibles se oponía a viajar por calle Bustamante, debido a que los adoquines podían dañar seriamente sus estructuras anatómicas. Superadas las discrepancias, comenzó el pedaleo.
Ya en el camino el cordón de ciclistas era impresionante; el ritmo de pedaleada lo ponían los niños con sus ruteras aro "una cuarta", que le ponían la cuota tierna y familiar al evento. Tranquilamente nos desplazamos por las calles santiaguinas hasta llegar al Parque Bustamante. Ya en el parque el frío era único, calaba los huesos de los más débiles (que parecían osos con tanta ropa encima) y yo trataba de hacer un ejercicio de superación mental y espiritual para evitar abrigarme con lo que no tenía. El show era más fome que bailar con la hermana, creo que de no haber sido por el frío imperante, de más que calentaba a alguien. Yo esperaba discursos memorables, fiesta, alegría y colorido, pero nada. Pequeños grupos conversando aisladamente, daban a entender que nada tenía que hacer allí un ciclista que no conocía a nadie y sólo intentaba conmemorar el Día de la Tierra. A eso de las 2:00 de la tarde la gente sólo quería invernar, por lo que se disiparon rápidamente, arrancando como ratas ante el diluvio.
Mención aparte merece el hecho de que el segundo año que se celebra el Día de la Tierra, las condiciones climáticas no hayan sido las apropiadas. ¿Será que a la Tierra no le basta con un sólo día y ésta es su forma de decírnoslo?, ¿O será que la Tierra no aguanta tanta hipocresía de gente que contamina todo el año y sólo un día se acuerda de ella?, ¿O será que a la postre esta fecha se va a convertir en una más, como lo son el día de la madre, padre, y quien sabe qué, y será sólo eso: una fecha? Creo que esto a la Tierra no le gusta.

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