Fechas y celebraciones
De un tiempo a esta parte, no había evento ciclístico que me perdiese. Era todo un socialité de los ciclistas, me había convertido en un verdadero canapé. Estaba en todas. Pero sin duda uno de los eventos más top a los que he asistido ha sido la celebración del gran Día de
Llegado el día presentí que se aguaba la fiesta. No es que no hubiese ánimo, sino que literalmente se iba a aguar, ya que el cielo estaba negro y la lluvia se veía venir. El lugar de reunión era
Ya en el camino el cordón de ciclistas era impresionante; el ritmo de pedaleada lo ponían los niños con sus ruteras aro "una cuarta", que le ponían la cuota tierna y familiar al evento. Tranquilamente nos desplazamos por las calles santiaguinas hasta llegar al Parque Bustamante. Ya en el parque el frío era único, calaba los huesos de los más débiles (que parecían osos con tanta ropa encima) y yo trataba de hacer un ejercicio de superación mental y espiritual para evitar abrigarme con lo que no tenía. El show era más fome que bailar con la hermana, creo que de no haber sido por el frío imperante, de más que calentaba a alguien. Yo esperaba discursos memorables, fiesta, alegría y colorido, pero nada. Pequeños grupos conversando aisladamente, daban a entender que nada tenía que hacer allí un ciclista que no conocía a nadie y sólo intentaba conmemorar el Día de
Mención aparte merece el hecho de que el segundo año que se celebra el Día de

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